Psicología y Educación
Un espacio para compartir temas vinculados al área emocional, afectiva, social y pedagógica.
lunes, 16 de junio de 2014
sábado, 10 de mayo de 2014
sábado, 26 de abril de 2014
miércoles, 26 de marzo de 2014
AMOR LÍQUIDO
¿Será que el consumismo ha alcanzado la
dimensión de los vínculos afectivos? ¿En realidad hemos perdido solidez en
nuestras relaciones?
En el libro de Bauman "Amor líquido", se habla del consumismo en los vínculos
afectivos, desde el momento en que percibimos al otro como mercancía; que con
facilidad se puede cambiar o desechar. Este tipo de lazos son frágiles y por lo
tanto fáciles de disolver. En esta sociedad de consumo y de la comunicación virtual,
hoy no se habla de relaciones, sino de conexiones que no implican,
necesariamente, el contacto físico pero que pueden provocar emociones y
sentimientos tan reales como las relaciones comunes, pero siempre bajo la
premisa de “solo mientras dure”. Aparentemente, la ventaja de estas
conexiones, radica en el control que se tiene del otro, en el sentido de que se
puede eliminar o bloquear cuando haya perdido su funcionalidad, sin que el
rompimiento del vínculo genere tanto sufrimiento e incluso la posibilidad de sustituir rápidamente a dicha
persona, ya que basta con publicar que ya no se tiene una relación y desde
ese momento sentirse preparado para
iniciar otra, tan superflua como la anterior.
¿A qué se debe que las personas ya no
quieran invertir en relaciones a largo plazo?
Se habla de inversiones, ya que estas
deben generarte un beneficio, pero actualmente se pretende que este sea a corto
plazo, ya no es necesario pensar en invertir tiempo, detalles o paciencia en
grandes cantidades, si se tiene la posibilidad de obtener amor rápidamente.
Podemos pensar que se tiene miedo a
depender del otro o que es una forma de evitar el sufrimiento, lo cierto es que
parece que hoy nada se repara, todo se desecha, incluso las personas.
Tal parece que, la construcción de una
conexión es lo que realmente resulta atractivo e incluso romántico, pero la
resistencia se presenta en la etapa de solidificación; ya que es bien sabido
que las relaciones sólidas o estables, requieren de compromiso mutuo, de
reciprocidad y de tantos otros elementos que resultan poco interesantes para
los protagonistas.
Hoy es común, encontrar gente que muestra
mayor calidez por el celular o por el chat que en persona, situación que
debería parecernos más preocupante que común, ya que estamos creando espíritus
individualistas, con una debilitada identidad personal, social, cultural, etc.
Para concluir, valdría la pena reflexionar
sobre qué tipo de familias resultarán de un vínculo tan débil, formado por dos
personas que se profesen un amor con tan poca solidez, que de un momento a otro
se derrita, hasta convertirse en un amor líquido.
sábado, 8 de marzo de 2014
EDUCACIÓN Y DEPENDENCIA EMOCIONAL
¿Alguna vez, al comerte unos muéganos, haz
intentado desprender una pieza sin dañar el resto? Te habrás percatado de que
es prácticamente imposible, ya que el desprendimiento lastima, duele y daña,
pasa exactamente lo mismo con las personas que viven en una relación
codependiente, al intentar alejarse se desmoronan y se rompen de la misma
forma. Y ¿Por qué duele tanto? Pues porque, en el nombre del amor, dos personas
se han diluido en una sola entidad. Pero,
ellas parecen no darse cuenta, ya que están tan involucradas en ese juego
emocional, que lo han hecho un modo de vida.
¿Desde cuándo surge esta forma de
relacionarse? Si nos remontamos a la primera infancia, encontraremos que el
primer vínculo afectivo que establecemos, es con nuestra madre, este tipo de
apego es positivo, hasta que hay prácticas que hacen que deje de ser saludable;
por ejemplo, una madre sobreprotectora, controladora o sumisa, siempre pensando que es su obligación
responder inmediatamente a las
necesidades de sus hijos. Y por otro lado, en su rol de esposa, haciendo
exactamente lo mismo, pendiente de las necesidades no solo físicas, sino
emocionales de su pareja, que si se siente cansado, que si llegó enojado, que
si los niños lo irritan, etc.
Luego, en la escuela, se siguen generando
apegos negativos, ya con las profesoras o con los amigos, es común ver en la
infancia a niños dependientes de otros, sujetándose a sus exigencias y
renunciando a sus deseos. Por ejemplo, si su mejor amiga le indica que le deje
de hablar a otra niña, si juegan siempre a lo que él decide. El problema está
que cuando la amiga (o) falta, esta niña (o) se siente totalmente desprotegida.
Cuando
llega a ser adolescente, se siente incapaz de decidir cosas tan simples como
qué corte de cabello quiere y así hasta llegar a la juventud, en la que muy
posiblemente encontrará a un novio (a) que
le dé seguridad, pero nuevamente se verá en esa eterna dinámica co-dependiente,
de no sentirse libre, ni capaz de decidir, siempre con el temor a ser
abandonado. Es peligroso, porque ese problema puede afectar decisiones tan
importantes como la elección de carrera o de pareja.
¿Qué papel juega la educación en todo
esto? Innegablemente, el principal, desde la educación que se imparte en casa
hasta las relaciones amistosas y afectivas que se generan en la escuela, la
cultura, el entorno, los mensajes de los medios masivos de comunicación, etc.
¿Cómo se combate la dependencia? El
remedio infalible es el desapego; es decir, recuperar tu propia identidad,
fortalecer tu autoestima y descubrirte como un ser individual. Ser autónomo
desde el punto de vista emocional no es dejar de amar, sino gobernarse a sí
mismo, ser fiel a los propios principios y no entregar la dignidad personal a
cambio de nada, ni siquiera en nombre del amor. Todo lo anterior te liberará y
te llevará directo al desarrollo personal, adquiriendo fuerza desde tu
interior.
Entonces no buscarás una pareja para que
te salve de la soledad, ni por status, ni por miedo o inseguridad, sino solo por
el gusto de compartir, de amar, de crecer. Porque finalmente, no existen
parejas felices, sino mujeres y hombres felices, que hacen pareja.
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