miércoles, 26 de marzo de 2014


    
AMOR LÍQUIDO
¿Será que el consumismo ha alcanzado la dimensión de los vínculos afectivos? ¿En realidad hemos perdido solidez en nuestras relaciones?

     En el libro de Bauman "Amor líquido", se habla del consumismo en los vínculos afectivos, desde el momento en que percibimos al otro como mercancía; que con facilidad se puede cambiar o desechar. Este tipo de lazos son frágiles y por lo tanto fáciles de disolver. En esta sociedad de consumo y de la comunicación virtual, hoy no se habla de relaciones, sino de conexiones que no implican, necesariamente, el contacto físico pero que pueden provocar emociones y sentimientos tan reales como las relaciones comunes, pero siempre bajo la premisa de “solo mientras dure”.     Aparentemente, la ventaja de estas conexiones, radica en el control que se tiene del otro, en el sentido de que se puede eliminar o bloquear cuando haya perdido su funcionalidad, sin que el rompimiento del vínculo genere tanto sufrimiento e incluso la posibilidad de sustituir rápidamente a dicha persona, ya que basta con publicar que ya no se tiene una relación y desde ese  momento sentirse preparado para iniciar otra, tan superflua como la anterior.

     ¿A qué se debe que las personas ya no quieran invertir en relaciones a largo plazo?
     Se habla de inversiones, ya que estas deben generarte un beneficio, pero actualmente se pretende que este sea a corto plazo, ya no es necesario pensar en invertir tiempo, detalles o paciencia en grandes cantidades, si se tiene la posibilidad de obtener amor rápidamente. Podemos  pensar que se tiene miedo a depender del otro o que es una forma de evitar el sufrimiento, lo cierto es que parece que hoy nada se repara, todo se desecha, incluso las personas.
     Tal parece que, la construcción de una conexión es lo que realmente resulta atractivo e incluso romántico, pero la resistencia se presenta en la etapa de solidificación; ya que es bien sabido que las relaciones sólidas o estables, requieren de compromiso mutuo, de reciprocidad y de tantos otros elementos que resultan poco interesantes para los protagonistas.
     Hoy es común, encontrar gente que muestra mayor calidez por el celular o por el chat que en persona, situación que debería parecernos más preocupante que común, ya que estamos creando espíritus individualistas, con una debilitada identidad personal, social, cultural, etc.
     Para concluir, valdría la pena reflexionar sobre qué tipo de familias resultarán de un vínculo tan débil, formado por dos personas que se profesen un amor con tan poca solidez, que de un momento a otro se derrita, hasta convertirse en un amor líquido.
 
 

1 comentario:

  1. La realidad generalmente sigue la ruta de las expectativas, deseos, y temores del incosciente colectivo, Tal parece que la mente colectiva se programa inconscientemente a partir de sus percepciones y ello establece las condiciones para que lo que tiene vida en la mente, se convierta en realidad.
    El estilo de vida actual nos somete a presiones psicológicas que nos inducen a asumir conductas incongruentes y a aceptarlas . Hoy es común tener opiniones en un sentido y actuar en otro sin el menor remordimiento.
    Al perderse la esencia de la familia tradicional se incrementa la inestabilidad para la relación de pareja como derivación de una nueva cultura caracterizada por las relaciones superficiales y poco comprometidas. Argumentos de Ricardo Homs.

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