AMOR LÍQUIDO
¿Será que el consumismo ha alcanzado la
dimensión de los vínculos afectivos? ¿En realidad hemos perdido solidez en
nuestras relaciones?
En el libro de Bauman "Amor líquido", se habla del consumismo en los vínculos
afectivos, desde el momento en que percibimos al otro como mercancía; que con
facilidad se puede cambiar o desechar. Este tipo de lazos son frágiles y por lo
tanto fáciles de disolver. En esta sociedad de consumo y de la comunicación virtual,
hoy no se habla de relaciones, sino de conexiones que no implican,
necesariamente, el contacto físico pero que pueden provocar emociones y
sentimientos tan reales como las relaciones comunes, pero siempre bajo la
premisa de “solo mientras dure”. Aparentemente, la ventaja de estas
conexiones, radica en el control que se tiene del otro, en el sentido de que se
puede eliminar o bloquear cuando haya perdido su funcionalidad, sin que el
rompimiento del vínculo genere tanto sufrimiento e incluso la posibilidad de sustituir rápidamente a dicha
persona, ya que basta con publicar que ya no se tiene una relación y desde
ese momento sentirse preparado para
iniciar otra, tan superflua como la anterior.
¿A qué se debe que las personas ya no
quieran invertir en relaciones a largo plazo?
Se habla de inversiones, ya que estas
deben generarte un beneficio, pero actualmente se pretende que este sea a corto
plazo, ya no es necesario pensar en invertir tiempo, detalles o paciencia en
grandes cantidades, si se tiene la posibilidad de obtener amor rápidamente.
Podemos pensar que se tiene miedo a
depender del otro o que es una forma de evitar el sufrimiento, lo cierto es que
parece que hoy nada se repara, todo se desecha, incluso las personas.
Tal parece que, la construcción de una
conexión es lo que realmente resulta atractivo e incluso romántico, pero la
resistencia se presenta en la etapa de solidificación; ya que es bien sabido
que las relaciones sólidas o estables, requieren de compromiso mutuo, de
reciprocidad y de tantos otros elementos que resultan poco interesantes para
los protagonistas.
Hoy es común, encontrar gente que muestra
mayor calidez por el celular o por el chat que en persona, situación que
debería parecernos más preocupante que común, ya que estamos creando espíritus
individualistas, con una debilitada identidad personal, social, cultural, etc.
Para concluir, valdría la pena reflexionar
sobre qué tipo de familias resultarán de un vínculo tan débil, formado por dos
personas que se profesen un amor con tan poca solidez, que de un momento a otro
se derrita, hasta convertirse en un amor líquido.

